Ambas dimensiones, social y técnica, aunque antagónicas, en el espacio
organizacional, son complementarias, se requiere que interactúen, en un delicado
equilibrio, para dotarlo de predictibilidad que reduzca la incertidumbre, pero,
también del potencial para efectuar cambios e innovar. Precisamente, esa es la
finalidad del control.
Tales capacidades difícilmente ocurren en esas dimensiones de manera separada,
el control permite que la organización transite por el tiempo, perdure y logre sus
fines exitosamente.Tal como sucede con las personas, los sucesos ocurridos a
partir del nacimiento y las etapas de niñez y adolescencia, pueden tener
consecuencia nada triviales en la vida posterior de un individuo, lo aprehendido en
la investigación revela la importancia de analizar el control en las etapas desarrollo
temprano de las organizaciones.