relativos a la capacidad organizativa de servicios en las empresas, que permitan
identificar los diversos estilos de alineación productiva dominante, dimensionar su
competitividad por disgregación y evaluación de variables significantes y
establecer conclusiones orientadoras para replantear la logística organizativa
necesaria para incrementar cualitativa y cuantitativamente la productividad
inherente. Sin duda, este tipo de análisis contribuye como aliciente de saber e
impulso al desarrollo de competencias generadoras de valor agregado,
optimización de procesos y emergencia de capacidades productivas latentes que
posicionen a las empresas con una habilitación moderna coadyuvante para el
incremento de los niveles de aceptación y consecuente ampliación en la
participación de mercado.
La dinámica empresarial, caracterizada esencialmente por fenómenos de
globalización, creciente agresividad competitiva, usos intensivos y extensivos de
tecnologías de información y una vertiginosa inestabilidad de mercados, no admite
duda alguna de la importancia y trascendencia que representan los ambientes y
condiciones organizacionales favorables y sus procesos asociados en el
funcionamiento y devenir productivo. La generación, preservación, incorporación y
utilización de la capacidad organizativa intrínseca idónea para la productividad,
constituye uno de los mayores e ineludibles retos para las agrupaciones
productivas, a efecto de catalizar la voraz dinámica del entorno.
Desde una perspectiva macro, la integración social está compuesta de
organizaciones cuyos propósitos son el logro de objetivos colectivos que no
podrían ser alcanzados de manera individual. La organización productiva se