La Secretaría de Economía en México considera como emprendedor a toda
aquella persona en proceso de crear, desarrollar o consolidar una empresa a partir
de una idea, iniciando la identificación de un negocio, a partir de la necesidad de
un bien o servicio (SE, 2012). Sin embargo, las investigaciones sobre la realidad
mexicana en torno al emprendedor y el proceso de innovación en la micro,
pequeña y mediana empresa familiar son escasas y la teoría sobre el tema aún se
encuentra en una etapa pre-paradigmática.
La empresa familiar es una forma de organización compleja, en la que se
conjugan diversas racionalidades; en ella, la empresa, la familia y el patrimonio se
articulan, se confrontan, se enriquecen o se destruyen. Podemos observar
comportamientos de orden tradicional combinados con referentes de empresa
moderna burocrática e incluso, elementos posmodernos. Vemos en su seno
lógicas y acciones que pueden explicarse desde la perspectiva del poder,
encontramos manifestaciones de supervivencia y adaptabilidad, formas de
organización que imbrican la ganancia económica con la solidaridad familiar
(Lozano, Cisneros y Niebla, 2009).
La complejidad de la empresa familiar, nos ha llevado a preguntarnos ¿Cómo se
generan el emprendimiento y la innovación en estas organizaciones?, ¿Qué
factores intervienen? ¿Dequé manera la familia genera, fomenta o desalienta la
creación y continuidad de la organización? ¿Cómo interviene la familia en las
distintas formas de innovación dentro de su empresa?