No, parece ser la respuesta. Investigaciones en los últimos años han establecido
dos tipos de individuos poseedores del espíritu emprendedor: el emprendedor
independiente (entrepreneur) y el intraemprendedor (intrapreneur).
De acuerdo con Rodríguez (8 de mayo, 2013), tanto el entrepreneur como el
intrapreneur “identifican las oportunidades, cuantifican los riesgos y ponen en
marcha las acciones de una manera creativa e innovadora: uno lo hace en un
ambiente externo; el otro, bajo el paraguas de una organización” (p.1).
Cuando hablamos de emprendimiento, es común que se piense en iniciar un
nuevo negocio o en conceptos como el autoempleo. Generalmente se define al
emprendedor (entrepreneur) como aquella persona que está dispuesta a correr un
riesgo financiero o de otra índole, identificando una oportunidad de negocio y
organizando los recursos necesarios para ponerla en marcha. Sin embargo,
investigadores como Gifford Pinchot III han encontrado a otro tipo de
emprendedor, y en el año de 1992, el American Heritage Dictionary definió al
intrapreneur como “aquella persona dentro de una organización que se
responsabiliza por convertir una idea en un producto terminado, económicamente
viable, a través de la toma de riesgos y la innovación”.
Este tipo de emprendedor asume la responsabilidad activa de producir
cualquier tipo de innovación dentro de la compañía; produce e introduce nuevos
productos, procesos y servicios que le permiten crear, crecer y beneficiarse. Utiliza
su espíritu emprendedor para innovar dentro de la organización ya establecida y
esa innovación crea ventajas competitivas en áreas que van desde la