forma que lo tenemos si no tuviéramos necesidad de esta forma, y si nos fuera
posible vivir de otra manera”. Para el artesano es la única manera que ha logrado
al través del tiempo para subsistir. Vivir del conocimiento que posee y plasma en
la madera, es lo que le ha dado de comer, de poder educar a su familia; pero no
solo ha sido base del sostén de muchas familias, sino ha trascendido, sobre todo
en el ámbito cultural, al grado de ser lo que identifica a un pueblo, a un estado, a
una nación; esto le da una identidad que defienden como si fuera su propia vida.
Para ellos el conocimiento es lo más valioso que poseen, y al igual que con los
precios de sus obras, que no tienen bases para fijarlos, no pueden objetivar la
forma de cómo crean el conocimiento y mucho menos cómo lo transmiten; y es
muy natural porque cómo describir lo subjetivo, lo simbólico; a lo más que pueden
llegar es a la descripción de la técnica y de los objetos materiales.
La relación entre un maestro y su discípulo, le enseñará como usar una
herramienta y como darle mantenimiento; no solo le enseñará con el ejemplo
como ser un buen artesano sino también le tenderá una mano amiga; para ayudar
a alguien a crecer es preciso permitirle experimentar, permitirles cometer errores,
experimentar un nuevo diseño; porque a ojos del experto el principiante siempre
parecerá torpe y el experto podría verse tentado a intervenir y hacerse cargo del
asunto.
El conocimiento tácito se comparte a través de la profunda socialización de un
equipo de trabajo, a eso le llaman los autores microcomunidad de conocimiento,
que es el que existe en la pequeña organización artesanal de tipo familiar. Como
este conocimiento está ligado a los sentimientos y experiencias personales no es