Página 234 - VIDA SIMBOLICA

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4.- Son pocas las temporadas en que los artesanos pueden vender sus productos
de manera importante, son los meses de vacaciones julio, agosto, diciembre y
enero, cuando hay una mayor afluencia de turistas; los demás meses son tiempos
muertos y de muy pocas ventas.
5.- Consideran también que sus obras no son accesibles a mucha gente porque se
considera un artículo de lujo, además que se requiere conocer o ser sensible al
arte.
6.- Tienen un gran desencanto por las autoridades pues solo cuando se trata de
quedar bien los toman en cuenta para pararse el cuello y resaltan el valor cultural
que tienen, pero solo queda en eso, a ellos en nada les beneficia, sobre todo con
la autoridad municipal a la cual han recurrido en múltiples ocasiones y les han
ofrecido poner un tianguis en el parque central, les han dicho que si pero no les
han dicho cuando, entonces solo queda en puras promesas.
7.- Cumpliéndose aquel adagio que dice “no hay profetas en su tierra”, los
artesanos de la talla en madera se consideran incomprendidos, no valorados y no
apoyados por su propia gente, que no cree que ellos realicen sus obras, no les
compran y son los más duros críticos cuando son homenajeados o reconocidos
con premios a nivel local, regional o nacional; pero la mayor preocupación que les
ocasiona es que sean vistos como taladores de árboles, cuando es sabido que
solo trabajan madera muerta.
CONCLUSIONES.
El propósito fundamental de la presente investigación es el de analizar los
elementos suficientes que conforman la identidad artesanal de las pequeñas