De entre las características generales que identifican al conjunto de
organizaciones que conforman el tercer sector o ISFL (INEGI, 2015; De la Rosa,
2013; Penso, 2013; FUSDA, 2009), se pueden señalar las siguientes:
La representación de dinámicas laborales en donde no se persigue el
lucro como finalidad principal de la organización.
La aportación y búsqueda de un bienestar social y colectivo de aquellos
a quienes atiende la organización con su labor.
La participación no gubernamental y colaboración institucional con el
Estado para resolver problemáticas, además de servir como impulsoras
del cambio social, para la creación de políticas públicas y “como
espacios legítimos de diálogo e interlocución con el gobierno” [para la
instauración de una cultura democrática y un sistema participativo]
(FUSDA, 2009:1).
Por otro lado, de acuerdo con Elio Villaseñor, citado por la Fundación por la
Social Democracia de las Américas A. C. o FUSDA por sus siglas, el origen en
México de las OSC data a partir del movimiento de lucha estudiantil de 1968, en
donde los actores sociales se dan cuenta de que pueden tener la fuerza necesaria
para exigir el cumplimiento de sus derechos socio-económicos, culturales y
políticos.
Después, durante la década de los setenta, la capacidad de organización
detectada en algunos sectores de la población, fue usada para la creación de
movimientos sociales-populares, nuevamente como espacios de negociación con
autoridades regionales y nacionales. Posteriormente, a raíz del sismo de 1985 las