1. La naturaleza de las relaciones sociales.
Una vez analizado brevemente la naturaleza humana, estamos en condiciones de
hablar de la naturaleza de esos individuos de la especie humana interactuando, es
decir, de las relaciones sociales, las cuales adquieren unas características
cualitativamente diferentes a las del hombre en su dimensión individual.
Lo primero que tenemos que precisar es que, cuando hablamos de relaciones
entre hombres de carne y hueso, nos referimos a un proceso de reproducción
social, el cual Bolívar Echeverría caracteriza de la siguiente manera: la
reproducción del “…sujeto humano o social propiamente dicho… debe perseguir,
además del mantenimiento de la vida en términos “animales” o físicos”, el
mantenimiento de la misma en términos “políticos” o (de alguna manera) “meta-
físicos”. No sólo debe producir y consumir ciertas cosas, sino que, además y
simultáneamente, debe también “producir y consumir” la forma concreta de su
socialidad. Debe modificar y “usar” las relaciones sociales de convivencia que le
caracterizan y que interconectan e identifican a sus diferentes elementos o
miembros individuales… el proceso de reproducción social es un proceso de
autorrealización (Selbstverwirklichung) del sujeto… sería un proceso a través del
cual el sujeto social se hace así mismo, se da a sí mismo una determinada figura,
una “mismidad” o identidad; … de este modo, el rasgo más peculiar del proceso
de reproducción del ser humano es la constitución y la reconstitución de la síntesis
del sujeto..” (2013: 55-57); concluyendo que, “… el proceso de reproducción social
es un proceso al que le es inherente la semiosis, la producción y el consumo de