de poder y saber y que se manifiestan a través de ideas ya sean escritas o
habladas e inmersas en las prácticas organizacionales. Estas relaciones tienen
poder y efectos de verdad y son las consecuencias que resultan de ellas las que
constituyen una preocupación principal para su análisis. Sin embargo, estos
efectos no deben entenderse como el resultado inevitable del dominio de un
conjunto particular de valores y normas, sino como el resultado producido
accidentalmente de las acciones de sujetos que pudieron “actuar de otro modo”.
(Gunther, 2006).
Elementos culturales: Formas subjetivas de control.
La globalización y por consecuencia, la competitividad a nivel internacional,
empujan a las organizaciones al desarrollo de mecanismos para evaluar el
desempeño de los individuos en su esfera de valores, comportamientos y
significados, así como la búsqueda del control sutil e institucionalizada de estos
para con sus procesos formales.
Según Meyer y Rowan (1977 en Meyer Heinz-Dieter 2012) en las sociedades
modernas -y en especial las organizaciones “flojamente acopladas” como lo son
las instituciones educativas-, se encuentran arraigadas profundamente a través de
elementos racionalizados que provienen de la estructura formal de la organización,
de esta forma, las posiciones jerárquicas, así como las políticas, reglas,
programas y procedimientos son forzados y legitimados por el poder institucional
del sistema educativo y a través del prestigio social, las leyes y de sus mitos