Introducción
“Aquellos que eran vistos bailando, eran considerados locos
por quienes no podían escuchar la música”
Friedrich Nietzsche
Contemplando el panorama del arte en el mundo es casí indiscutible el hecho de
que la praxis de la ciencia, la tecnología y el arte predominan como una tendencia
multidisciplinar proactiva y creativa que debido a la ruptura de fronteras teórico-
practicas que habían existido entre ellas; posibilita la diversificación tanto de los
modos de creación y procesos creativos, así como de los resultados finales, es
decir, las obras de arte.
En el Bioarte, se usa la tecnología como un eje articulador, con objetivos
productivos, creativos y transformativos; el enfoque de todas sus actividades va
sobre la línea de entender a la tecnología no sólo como una industria o como
signos “de progreso” que pueden verse reflejados en las aplicaciones
convencionales y determinadas por el mismo sistema económico, sino que
gracias a la relación que existe entre ésta y el arte, se intenta cambiar la
conciencia colectiva y las formas de relación con lo tecnológico, al menos, las
conciencias del público del arte. “En la tecnología, nunca será lo mismo
apropiarse que consumir ni tampoco producir que significar” (LAA, 2009). En el
Bioarte se reconstruyen y rebazan los parámetros artísticos y científicos del
presente, a la vez que se especula sobre las posibilidades culturales y
tecnocientíficas del futuro; en él, se hace de los avances tecnológicos
herramientas útiles para ampliar las posibilidades comunicacionales y expresivas
del arte.