de manera independiente, artistas, científicos e investigadores involucran en sus
prácticas al
reino plantae
, es decir, a una parte de los seres vivos que por
encontrarse arraigados a un mismo espacio desde su nacimiento hasta su muerte,
han sido desvalorados y entendidos únicamente por su funcionalidad alimenticia,
medicinal u ornamental. El francés Stefano Mancuso (Posada-Swafford, 2015)
uno de los creadores de la Sociedad de Neurobiología de las Plantas, propone
hacer una reflexión en torno al término utilizado por Darwin para referirse a los
sistemas operacionales de las plantas como “inteligencia mecánica”. La
especulación como principio y luego la corroboración científica respecto a que
las plantas poseen ciertos mecanismos asociados a un sistema nervioso, han
atraído a infinidad de artistas en todo el mundo, para no sólo comprobar la
similitud del sistema nervioso del reino animal y vegetal, sino para con esa verdad
hacer propuestas bioartísticas. La ciencia, la ingeniería, el mundo digital y
tecnológico en conjunción con el arte, permiten ampliar las posibilidades
comunicacionales de las plantas, si es que pudiesen existir o, modificar las
formas de relación entre el hombre y éstas. Entonces, están también en el
panorama mundial del arte del siglo XXI, todas aquellas propuestas que se
interesan más por las plantas y la naturaleza que por el reino animal, las
propuestas bioartísticas de este tipo van desde intentos de generar una mirada
más ecologista en la sociedad
(Ecoart)
, el reutilizar objetos y aparatos en desuso
para crear obras y con ello replantear nuestra responsabilidad con la basura y la
contaminación ambiental; hasta enmarcar amaneceres y paisajes por medio de
ramas enterradas en la tierra, realizar esculturas con arena o piedras, crear islas