Página 211 - APRENDIZAJE, CONOCIMIENTO

Versión de HTML Básico

fundamentada en un campo de conocimiento sólo se concreta en la acción, en la
creación de la obra como tal pero también en la acción de consumo, si una obra
de Bioarte, no es consumida, no puede hablarse entonces de innovación. En el
caso del arte debe entenderse que el conocimiento no se concentra únicamente
en la experiencia del artista y cuando este concluye su trabajo, al ser expuesta o
vendida, su obra mantiene una continuidad en las experiencias de quienes la
contemplan y/o la interpretan. De esta forma el conocimiento que se puso en juego
en la creación puede ser transferido a los otros por medio del consumo cultural.
Tomando los planteamientos de Nonaka y Takeuchi, respecto a los saberes
tácitos e implícitos y a las dimensiones epistemológica y ontológica, damos cuenta
aquí, de que esta novedosa forma de arte, el Bioarte, logra conjugar de manera
general ambos tipos de saber y ambas dimensiones, ya que estas obras se
sustentan en los conocimientos implícitos del artista, en sus ideas -los que pueden
o no ser evidentes en sus obras y a su vez, pueden ser comprendidos o no en la
interpretación del espectador de arte-; por otro lado, las bio-obras, en particular
las mexicanas, contienen obligadamente conocimientos explícitos, ya que traen de
la ciencia y la tecnología saberes formales y sistemáticos o productos creados a
partir del método experimental o de procesos tecnológicos precisos.
En el arte las dimensiones epistemológica y ontológica adquieren un carácter
particular, ya que algunas propuestas bioartísticas provienen de creadores
independientes, otras de colectivos y algunas más de instituciones. En el cuadro
2 presentamos el proceso de conversión de conocimiento en el ámbito del
Bioarte, de acuerdo a lo planteado por los autores Nonaka e Takeuchi.