Mientras que Espíritu y Sastre (2007), reconocen que en las universidades se
encuentran estudiantes con alto potencial creativo, si éstos optaran por iniciar un
negocio propio seguramente tendrían mayor sobrevivencia en el ámbito
empresarial; sin embargo, el fomento y apoyo que reciben por parte de las
universidades es escaso, debido a esto son pocos los proyectos innovadores que
surgen.
Delgado (2008), consideran que es de suma importancia, que todas las
instituciones de giro académico, deben promover y reforzar el espíritu empresarial
en sus alumnos, y al mismo tiempo analizar todos aquellos factores que atribuyen
la posibilidad y el deseo de desarrollar una empresa en los mismos.
Capacidad innovadora
La capacidad innovadora se manifiesta, cuando un individuo diseña un
determinado proyecto mediante la creatividad e imaginación, y al mismo tiempo le
atribuye elementos innovadores que satisfacen las necesidades del mercado y
que reporta un beneficio económico (Rusque, 2005).
Haciendo referencia a lo anterior García (2007), argumentan que existen dos
agentes importantes de la actividad emprendedora como son los del entorno y del
empresario (sociales), ambos agentes establecen la capacidad para poder
desarrollar una empresa; pero es necesario que el individuo considere las
oportunidades que el negocio le presenta, así como las habilidades y motivación
con que cuenta él mismo para aprovecharlas.