Por otra parte, la lógica dominante (LD) intenta dar respuestas a cuestiones
relacionadas con la dificultad de adaptarse a condiciones ambientales cambiantes
cifrándose en la manera en que la empresa procesa la información para poder
tomar decisiones básicas sobre dónde invertir e incluso sobre cómo concibe la
empresa el negocio y el mercado en que se encuentra, en pocas palabras su
capacidad de adaptación. (Diez de Castro et Al., 2003). Prahalad y Bettis (1986)
presentaron por primera vez este concepto y se enfocaron a distinguir en como los
gerentes o dueños de empresas resolvían los problemas que se les presentaba a
partir de sus propia experiencia, la cual funcionaba como un filtro en cuanto a la
información que consideraban útil para resolver sus problemas. Sin embargo,
posteriores investigadores explicaron que el fenómeno de LD es la explicación de
cómo las empresas logran anticiparse a cambios sustanciales en su mercado y
logran sobrevivir (Von Krogh, Erat & Macus, 2000), concibiendo la LD no como un
filtro, sino como un telescopio para mirar el futuro (Grant, 1988). Diez de Castro et
Al. (2003) retoman estos significados y establecen que la LD puede ser clasificada
como conservadora o como proactiva, representando la primera aquella en la cual
la empresa toma las experiencias previas como la manera para enfrentar al futuro
y la segunda al contrario , abraza el cambio como la moneda corriente para la
preparación de la planeación de la estrategia de la empresa principalmente y en
ningún momento da por sentado que lo que anteriormente funcionó siempre
funcione en el futuro y por ende repiensa la mejor forma de adaptarse y prosperar.
La operacionalización de la LD la presentan Von Krogh, Erat y Macus (2000) en
dos dimensiones en las cuales conceptualizan por una parte a la empresa en sí en