aproximación, en la práctica, no se aprecian diferencias sustanciales que permitan
afirmar la existencia de una reorientación del manejo productivo que se ha dado
de manera tradicional, con el uso de productos industrializados, hacia prácticas
sustentables y al aprovechamiento racional de los recursos.
Solamente, en algunos casos las organizaciones ejidales han iniciado un manejo
específico a través de esquemas de subsidios de la Comisión Nacional Forestal
(Conafor) en los cuales a partir de la elaboración de un Ordenamiento territorial
Comunitario se logra el pago de servicios ambientales para algunas áreas de
conservación. En otros casos, al contar con extensas áreas forestales los Ejidos
participan en el esquema de extracción-reforestación sancionado también por la
Conafor, en el cual se obtiene el permiso de extracción maderera, basado en un
estudio técnico específico, con la condición de que el área explotada se reforeste
nuevamente; aquí se debe mencionar que la reforestación se hace con una sola
especie y no con la variedad que constaba en la forma anterior, lo cual a largo
plazo va a limitar el mantenimiento del ecosistema y quizá se pierdan algunas
especies de fauna al no encontrar alimento suficiente.
Debido a que los cambios en la forma de realizar las actividades productivas
responden en gran medida a perspectivas, decisiones y prácticas colectivas,
resulta pertinente estudiar, en la vertiente de la identidad, las características que
presentan las organizaciones productivas y conocer su incidencia en el manejo de
los recursos naturales.