Página 108 - EDUCACIÓN Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

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Introducción
Las políticas públicas de productividad afectan el
ethos
académico y su
singularidad. Debido a los altos estándares de productividad y competitividad que
se le exigen o condicionar para lograr un financiamiento extra a su sueldo, el
académico ha llegado a distorsionar su jerarquía de valores y el
ethos
que dio
origen a su profesión como docente, orientándole hacia una producción masiva del
conocimiento que muchas veces pasa por alto la profundidad de sus hallazgos, el
impacto que estos tienen en la sociedad y la posibilidad de continuar una tradición
de investigación en sus discípulos, además de una serie de prácticas académicas
decrementales y antiéticas.
Algunas de las prácticas académicas indebidas que se han identificado son
el plagio, la simulación, la habilitación doctoral “justo a tiempo”; el relajamiento de
las exigencias académicas, los proyectos de investigación a corto plazo con
resultados
ad hoc
y la producción escrita de poco impacto social, por mencionar
las más importantes (Ibarra, 2002).
Estas prácticas afectan la calidad educativa y la manera en que se
responde a los tres grandes fines de la educación superior. Tales fines son el
científico (la investigación desinteresada y el progreso de la ciencia), el profesional
(en el sentido de la enseñanza profesional, no de enseñanza media) y el de
divulgación y formación del espíritu público (Martínez, Seco & Wriedt, 2001).
Para otros autores, la escuela es la casa del cultivo de la verdad. La verdad
es la apertura donde aquello que es el caso lo hace posible. El cultivo de la verdad
se realiza mediante el cultivo del saber (con pretensión de verdad) y de las artes y