La primera etapa, se denomina Reacción de alarma, se refiere al primer contacto
que se tiene con el suceso o factor que amenaza con ocasionar un desequilibrio
en la persona. A su vez esta, se divide en dos fases: shock y contrashock.
En la fase de shock, se presenta una respuesta inicial, es la reacción inmediata
que se produce ante la sensación de peligro y se manifiesta a través de una
combinación de síntomas fisiológicos, como descenso de la temperatura corporal,
tensión arterial, aceleración de los latidos del corazón y distención muscular,
mientras que en la fase de contrashock: El cuerpo ha entendido que se encuentra
en peligro y se prepara para movilizarse de tal manera que le permita defenderse.
La segunda se conoce cómo de resistencia, en ésta el individuo ha logrado
adaptarse a la situación y puede que ocurran dos cosas, o los síntomas que se
presentaron en la primera etapa desaparecen, o bien, mejoran. La característica
principal, es que el individuo se aleje del peligro, y que no pueda percibir otros
estímulos como quemaduras en la piel, cansancio, raspones, dolor, sed, hambre,
etc) se concentra en ponerlo a salvo al individuo.
La tercera etapa considerada de agotamiento, se presenta cuando un suceso es
muy severo y prolongado, los síntomas que se presentaron al inicio reaparecen y
el cuerpo será víctima de un agotamiento proporcional a las demandas.
En las dos primeras etapas del modelo expuesto anteriormente, se pueden
presentar dos reacciones, atacando la fuente amenazadora (luchando) o huyendo,
hasta encontrarse en un punto más seguro