principales normas con las cuales se regirá el comportamiento colectivo e
individual en el seno de estas sociedades.
Sin embargo, ya desde el siglo XVIII, es que podemos detectar una praxis
teóricamente mediada a partir de una filosofía de la naturaleza y de la historia.
De igual modo, desde esta época nos encontramos con una teoría preocupada
por el conjunto objetivo de desarrollo de la especie humana, dirigida hacia la
praxis y al mismo tiempo dependiendo de ella.
Este conjunto objetivo fue constituido a partir de orientaciones para la acción
eficaz y correcta, a la vez que de premisas para la realización de lo bueno, feliz
y la vida racional. Por ello, una de las finalidades primordiales de la praxis era
cubrir cada una de las etapas de la emancipación humana. En este sentido, la
praxis racional es interpretada como la liberación de una compulsión
externamente impuesta y en la medida que la teoría es guiada por el interés de
la liberación es interpretada como ilustración. Aquí están los orígenes del
pensamiento crítico moderno que demanda la experiencia de una introspección
crítica de las relaciones de poder y de la objetivación de los procesos sociales.
Esto último, tuvo amplias repercusiones en los albores de la sociedad moderna.
Permite la construcción de otra idea para la formación individual, un tanto
diferente de lo que ocurría en la sociedad antigua y medieval. Uno de los
ejemplos más destacados se encuentra en la medicina, cuando se intenta
conformar una base científica con el auxilio de una filosofía de la naturaleza,