En la intersección de perspectiva e interés, aspiramos, como ha quedado dicho, a
que el conocimiento producido pueda ser susceptible de aplicarse en procesos
organizativos concretos y de distinta naturaleza, pero teniendo como base
primordial la estructura simbólica de la vida social y la red constitutiva del espacio
organizado. Así pues, decantamos las preguntas primordiales que orientan esta
investigación:
¿Qué implicaciones tiene el problema del sentido en la constitución y operación de
la comunicación y la cultura en las organizaciones de trabajo? ¿Una vez
constituidas, cómo se da la apropiación de los órdenes simbólicos entre los
actores, mediante cuáles procesos, con qué tecnologías y de acuerdo con cuáles
fines? ¿De acuerdo con cuáles pautas se estructura la experiencia de los agentes
para producir la realidad organizacional? ¿Cómo se constituye la organización a
partir de la interacción comunicativa? ¿Cómo inciden las estructuras normativas de
las organizaciones formales sobre las representaciones de la realidad
organizacional a nivel individual y colectivo? ¿Qué papel desempeña el poder
simbólico en esas representaciones y esas estructuras? Y finalmente: ¿qué
desafíos le imponen a todas estas dimensiones las transformaciones en curso de
los regímenes laborales en occidente?
Como señaló Heidegger (2007), una pregunta abre caminos de pensamiento y su
principal contribución es, desde luego, heurística. Esperamos que las enunciadas
aquí lo hagan también.