Página 276 - VIDA SIMBOLICA

Versión de HTML Básico

Por lo mismo, las metáforas de la vida cotidiana, podrían des-enmascarar la
violencia en su más letal y fatal expresión, tanto usando términos que, cual
eufemismo, hacen creer que el riesgo de ser lastimado por la violencia de la
palabra que expresa violencia, son en algún sentido, suspendidos, pero no debe
ignorarse que el contexto, en su uso irónico y anfibológico, puede ser igualmente
devastador, lo que de algún modo ha de tomarse en cuenta en la construcción de
las metáforas del mobbing.
No se soslaye, sin embargo que la manipulación psicológica, en este caso,
encuentra en la metáfora el aliado perfecto para que el meganónimo o gran
acosador, distorsione a su antojo el punto de vista sobre la realidad de una
víctima, tanto de los otros que podrían salvarla, como de ella, que al no ver peligro
inminente y real no huye de esos contextos tóxicos, que la desgastan poco a poco
hasta convertirla, en el mejor y más benévolo de los casos, en un ser disfuncional
laboralmente hablando, e incluso, un suicida en potencia.
De este modo, la metáfora nos hace percibir una realidad alterada que
falsea y subvierte la verdadera, anulando así la capacidad de defensa de la
víctima, llevada metafóricamente a su auto-indefensión inconsciente, téngase en
cuenta que las palabras, las frases, tienen de por sí, la capacidad de crear un
perfil psicológico de la víctima y del victimario, donde ni uno es una cosa ni el otro
es la otra, donde lo patológico de sus roles se borra, merced a la realidad
manipulada, lo que permite un estado de acoso psicológico potenciado y una
víctima aun más vulnerable, presa fácil de bombardeos degradantes de toda
clase, que en el espacio de la realidad des-enmascarada, definirían a quien los