defensor, por lo que, quién lucha contra el héroe que lo salvará, destino claro de la
víctima que deviene auto-destruida.
Mobbing como conflicto re-dirigido
Sin duda cuando el mobbing se piensa como un conflicto que es
redireccionado, según Rammsayer y Schmiga (2003), desviado, posponiendo su
solución o renunciando a buscarla, en el fondo lo que hay atrás es la disonancia
cognitiva, pues cuando un empleado siente que colisionan, entran en choque sus
valores con los valores del entorno laboral, la única forma que tiene para conciliar
que su líder sea un jefe tirano y castrante y a la par un padre ejemplar, consiste en
argüir que el mundo del trabajo nos obliga a ser como no somos para sobrevivir en
él, lo que provoca que se explique lo inexplicable y que aparentemente, la
disonancia entre lo que percibimos y cómo lo percibimos, se salve de una manera,
casi mágica, acabando con su conflicto, o mejor dicho, haciéndolo un pseudo-
conflicto, un malentendido de apariencias, ese camino de eliminación o reducción
de la disonancia, también supone a veces, la creación de historias que compensen
sin-sentidos donde los haya, y más que sólo ocasionalmente (pp. 3-11).
Esos relatos que cancelan la disonancia cognitiva, son las más de las
veces, construcciones metafóricas, conflictos que expresan la tensión entre lo que
espera de mi la empresa y las expectativas que se tienen de cosas a alcanzar
dentro de ella, lo que hace surgir una y muchas contradicciones que deben
maniatarse, de no querer que nos lleven al borde de la locura, en un mundo donde
se hace lo que no se quiere hacer y se traicionan los principios que llamamos