Pasemos ahora, al análisis de la forma en que estas relaciones sociales se
manifiestan el sub espacios social llamado organización.
1. La naturaleza de las organizaciones.
La literatura sobre la naturaleza de las organizaciones es vasta, pero habrá que
reconocer que la perspectiva dominante es la de orientación funcionalista, que
considera a las organizaciones como máquinas predecibles y factibles de
perfeccionamiento sistemático. (Pfeffer, J., 2000). Sin embargo, también es
posible encontrar enfoques que entienden a la organización como un ente
complejo y contradictorio, como es el caso de Jorge Etkin. Este autor nos dice
que, “…toda organización (fábrica, banco, granja familiar, proyecto social) tiene
rasgos de complejidad; no es un modelo de armonía natural ni opera en un medio
estable. Está formada por múltiples actores y grupos con diversidad de fines. En
su interior las fuerzas se mueven en varios sentidos no sólo hacia los objetivos. No
es una máquina programada, sino un sistema que se construye a medida que
crece y se enfrenta a situaciones que no son previstas.” (2009:46).
Justamente, las relaciones sociales representan la esencia de la naturaleza del
fenómeno organizacional, las cuales tienen lugar en función de las diversas y
cambiantes condiciones que se presentan en su devenir cotidiano dentro de
marcos jurídicos determinados.