Página 344 - VIDA SIMBOLICA

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Cada actor organizacional, en función de su naturaleza como perteneciente a la
especie humana, busca todo el tiempo, sobrevivir -siempre colectivamente-, tanto
bilógicamente como culturalmente; no sólo trata de asegurar su existencia física
con base en el beneficio material que obtiene como retribución a su esfuerzo
laboral, sino también y simultáneamente, busca darle contenido y sentido a ese
“esfuerzo laboral”. Consecuentemente, podemos afirmar que el hombre-
trabajador, produciendo bienes materiales y produciendo sentidos a su trabajo, se
reproduce a sí mismo. Las formas de reproducción material determinan los rasgos
y los alcances del sentido de la existencia de cada actor; y viceversa, el sentido
que le encuentra (o no) a su trabajo, determina las formas y condiciones en que
busca su sobrevivencia material. Podemos afirmar con Luis Reygadas, que, “…lo
material y lo ideal son dos componentes de la realidad, que si bien no son lo
mismo, coexisten y pueden determinarse de manera recíproca…” (2002; 105).Así,
las relaciones sociales que tienen lugar en las organizaciones, dan lugar,
justamente, a dos mundos en forma simultánea:
las relaciones palpables (normadas): las de autoridad, las jurídico-laborales,
etc., las cuales producen el mundo que se ve” y “se toca”, el de “las cosas”,
es decir, lo material y cuantitativo; y
las relaciones profundas (subjetivadas): las que tienen que ver con las
lógicas, los intereses, los significados, los valores y los sentimientos de los
actores organizacionales, las cuales producen el infra mundo
organizacional de “lo que no se ve ni se toca”, es decir, el de las