fenomenológico donde no suspendemos el juicio sino la duda a través de tipos
ideales (Weber, 1983, Schütz, 1932).
Schein (2010) menciona que el producto de lo que ha aprendido un grupo social
proviene de las creencias y valores originales de alguien (más adelante definido
como el líder) y del sentido grupal de lo que debería ser.
De esta forma, la primera “solución” propuesta para dar respuesta a un nuevo
problema, situación o tarea que enfrenta el grupo social, crea un banco de
información de creencias o supuestos acerca de lo que es correcto o no y lo que
funciona o no, en la medida en que esta creencia es validada por el grupo social,
ya sea porque genera los resultados esperados o crea satisfacción compartida, es
cuando se convertirá en un supuesto.
Schein (opcit) también define a esta validación social como ciertos valores que son
confirmados solo por la experiencia social compartida del grupo. Estos supuestos
básicos tienden a no ser combatidos o confrontados por los actores y por lo tanto,
perduran en el tiempo.
Esto es (según Schein) ya que los individuos tienden a interpretar los fenómenos
que les rodean como congruentes a los supuestos que comparten, con la finalidad
de reducir la tensión en la búsqueda de una estabilidad mental y cognitiva, aunque
esto conlleve incluso a la negación, la distorsión o la proyección en formas de
autoengaño para conservar “el mapa mental” en una representación del poder
ejercido a través de la cultura.