Página 77 - VIDA SIMBOLICA

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La reacción como acción.
Freud (2011a) se refiere a un sentir pesaroso, el cual
provoca un derrumbamiento espiritual reflejado en la desesperanza, el desánimo y
la tristeza, un interés nulo por el mundo exterior, la incapacidad de escoger a otra
persona como objeto de amor –aferrándose, por el contrario, como señala Freud
(1992b) al objeto perdido–, así como la renuencia al trabajo y a todo aquello ajeno
a la evocación del muerto (Freud, 2000). Las alteraciones en la conducta que se
presentan como consecuencia de este sentir pesaroso son consideradas normales
y, por ende, superables con el tiempo, sin dejar tras de sí secuelas graves. El
duelo no se supondrá un estado patológico de acuerdo con Freud (2000), mientras
no preexista la disposición a la neurosis obsesiva.
La pérdida de una persona amada como objeto.
La muerte de la persona amada,
en términos freudianos, se entiende como la pérdida del objeto libidinal. La libido
es para Freud (2011b) la fuerza en que se manifiesta el instinto sexual, la cual se
desarrolla en los seres humanos, al transitar por una serie de fases sucesivas
únicas, con la finalidad de someter a las tendencias sexuales parciales a la función
procreadora y a efectuar la elección del objeto. Así, el objeto libidinal debe
entenderse como el objeto sexual sobre el que se siente una gran atracción: el
esposo o la esposa. De acuerdo con Freud (2000), para que el duelo se presente,
la pérdida o muerte del objeto libidinal debe ser real, de lo contrario, se corre el
riesgo de confundir duelo con angustia (Freud, 1992a).