Página 82 - VIDA SIMBOLICA

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Las fases que integran el duelo que se presenta como consecuencia de la pérdida
son enlistadas por Bowlby en
La Pérdida: Tristeza y Depresión
. Primero se
presenta una fase de embotamiento de la sensibilidad, la cual dura generalmente
entre horas hasta una semana y se mezcla con momentos de aflicción, de cólera o
de ambas, momentos que tienen un nivel intenso. La segunda fase es de anhelo y
búsqueda de la figura de apego que se ha perdido, cuya duración abarca de
meses a años. Después se transita por una fase de desesperanza y
desorganización, para dar paso a la última fase en la que se da la reorganización
en mayor o menor medida. Durante todo el proceso de duelo se presentan
respuestas psicológicas a la pérdida, pues la relación original aún persiste y ocupa
un lugar central en la vida emocional de las personas con una figura perdida.
Dicha relación, con el paso del tiempo, sufre adecuaciones, las cuales permitirán,
a la postre, llegar a la aceptación de la pérdida en un duelo sano, o explicar los
rasgos que caracterizan el duelo patológico.
El duelo küblerrossiano.
En
Una Luz que se Apaga
, Kübler-Ross señala que una persona le preguntó ¿por
qué llora uno por la muerte? La respuesta, refiere, “depende de quién muere y de
cómo, por qué, y si uno se siente indiferente o responsable de la muerte o poco
satisfecho sobre la relación” (Kübler-Ross, 1991, 160). En
Sobre la Muerte y los
Moribundos
, la misma autora indica: “dejemos que el pariente hable, llore o grite
(…) Dejémosles compartir y expansionar sus sentimientos y estemos disponibles.
Cuando han terminado los problemas del muerto, al pariente aún le queda una