Ross, 2012b) y el riesgo manifiesto de una aflicción patológica (Kübler-Ross,
1991), una muerte esperada será más llevadera, pues el doliente ha aprovechado
la agonía del moribundo mediante la abolición de asuntos pendientes (Kübler-
Ross, 2012a). Cuando se presenta una pérdida inesperada, conforme a Kübler-
Ross (1991), otros aspectos que también delinean el duelo son el ambiente en el
que se encuentra la persona doliente al momento de recibir la noticia, si el deudo
pudo ver el cuerpo del familiar muerto, y el tipo de parentesco entre el doliente y el
fallecido.
La expresión como acción y como exteriorización
. Kübler-Ross (1991), alude
permitir al doliente compartir –es decir, exteriorizar– y expansionar sus
sentimientos a través de las diversas fases que integran el duelo. Dichas fases “no
se sustituyen una a otra, sino que pueden coexistir y superponerse a veces”
(Kübler-Ross, 2012b, 330).
La atención como pre-solución
. El doliente deberá transitar su duelo hasta la
aceptación de la pérdida, momento en el que podrá constatar que ha adquirido
experiencia y sabiduría –es decir, conforme a Kübler-Ross (1991), que ha crecido–
y en que renueva la alegría y el amor (Kübler-Ross, 2008). Para hacerlo, requerirá
en todo momento de lo que Kübler-Ross (1991) denomina sistema de apoyo,
sistema que debe ser brindado por otras personas, el cual se manifiesta en la
escucha (Kübler-Ross, 2012a), el compartir (Kübler-Ross, 1991), el
acompañamiento (Kübler-Ross, 2012b) y el comprender (Kübler-Ross, 1991).