Agrupar la figura de familiar, el agravante o atenuante, la acción y exteriorización,
y la pre-solución permite apreciar al duelo como categoría küblerrossiana, inserta
en la tanatología. La tanatología, en sus inicios, estudiaba la forma en como los
moribundos afrontaban su propia muerte; el duelo, por ende, era entendido como
el dolor que los moribundos sentían y expresaban al transitar por un conjunto de
sucesos que los conducirían hacia la muerte. Posteriormente, el duelo se
reconoció también en los familiares dolientes –duelo que era similar al de los
moribundos, de acuerdo con Kübler-Ross (2012b)–, hasta generalizarse, conforme
a Kübler-Ross (2008), a cualquier tipo de pérdida.
La forma en que las personas responden a la pérdida transita durante semanas y
meses por diversas fases que coexisten y se superponen. Estas fases, referidas
por Kübler-Ross en
Sobre la Muerte y los Moribundos
, son la negación y el
aislamiento, la ira, el pacto, la depresión y la aceptación.
Una síntesis de los enfoques del duelo.
Las posturas de Freud, Bowlby y Kübler-Ross en relación con el duelo, convergen
y divergen en aspectos distintos. Cada enfoque además, aporta algo a la
construcción del conocimiento relacionado con el duelo. Con el objeto de
preservar sus consensos y disensos, en lo sucesivo se reconocerá a los enfoques
en su conjunto como estudios del duelo, un término que Holmes (2014) utiliza en
su análisis a la obra de Bowlby en particular y de la Teoría del Apego en general, y