cultural y artístico, la distribución de los productos culturales se realiza
cotidianamente en los espacios sociales como pueden ser plazas públicas, foros,
auditorios, casas de la cultura, galerías, entre otros, y culminan en “instituciones
culturales, como verdaderos aparatos de producción, en donde no sólo se limitan
a la tarea de la distribución, sino que desde ahí impulsan proyectos productivos y
fortalecen el consumo de los bienes culturales” (Téllez, 1998).
El tercer componente del estudio triádico es el consumo cultural. Téllez, entiende
como consumidor cultural al individuo que se relaciona con un producto artístico-
cultural, abierto a las múltiples posibilidades de consumo, tanto en espacios de
difusión como de venta de arte. Contempla la relevancia que tiene el consumidor
de arte de cualquier tipo para que el proceso de una obra de arte se concrete con
éxito, ya sea en la venta o en la exposición de las piezas al público. Siendo que el
consumidor de arte no sólo contempla la obra sino que es quien la reinterpreta, el
papel del consumidor cultural cierra el círculo interpretativo entre lo que el
productor cultural quiere aportar y lo que el consumidor cultural concluye en la
comprensión y su particular apropiación del bien cultural.
Esta triada nos permite visualizar de un modo simple el proceso cultural de una
obra desde su creación hasta su consumo o difusión y aunque cada obra en
particular atraviese por un proceso distinto, todas las que son consideradas dentro
del campo artístico, suceden necesariamente dentro de este proceso.
2.3Conocimiento
El conocimiento juega un papel importante en las actividades del ser humano y