de la organización y de quienes son parte de la misma. Por lo que, debe tratarse
por separado, por sus dimensiones y dificultades singulares.
Es decir, que dentro de la cultura corporativa se encuentran las condiciones
institucionales que norman tanto las modalidades estructurales, como las formas
funcionales del aprendizaje en las organizaciones. Desde esta perspectiva, la
organización es un constructo social con valores organizacionales cimentados
para promover la productividad a gran escala de manera efectiva.
El simbolismo organizacional, se explica con base en los significados, ideas y
valores que las relaciones sociales construyen en la cotidianidad de sus
actividades laborales. De esta manera, dentro de la historia de cada organización
están consideradas los fenómenos en los que se mezclan la práctica productiva y
los pensamientos subjetivos, como son: leyendas, héroes, mitos y creencias.
Las suposiciones que Alvesson hace en su razonamiento teórico, es que la vida
organizacional es un proceso generador de aprendizaje que debe analizarse
desde una perspectiva cultural.
(Alvesson & Spicer, 2012) “nuestro enfoque puede
ayudar a iluminar las experiencias fundamentales de las personas en las
organizaciones, que son a menudo enmascarados por los modos dominantes
de la teorización que hacen hincapié en temas 'positivos', como el liderazgo, la
identidad, la cultura, el aprendizaje, competencias básicas, la innovación y las
redes (p:1196)
Enfatiza que la cultura es compleja y difícil de entender, pero a pesar de eso es
importante reflexionar en su uso. Así mismo, es trascendental estar conscientes