procesada previamente por la lógica como el punto inicial para la generación del
conocimiento individual en las personas.
Durante el movimiento de Ilustración, Emmanuel Kant, combina el empirismo y el
racionalismo, asegurando que existe una condición y complemento directo entre el
conocimiento sensible que identifica los objetos y el conocimiento insensible que
piensa los objetos. Así mismo, durante el Positivismo se creyó que el conocimiento
era empirista, resultado de sensaciones, mientras que durante el Neopositivismo,
se consideró que el conocimiento era resultado de la experiencia humana,
asociada a la lógica formal. En el pensamiento científico, Karl Popper, habla de la
demarcación entre ciencia y no ciencia, rechaza la inducción afirmando que una
excepción no solo confirma la regla, sino la rechaza.
Mary Parket Follet, aseguró que no todo el conocimiento puede ser capaz de
expresarse, pues no todo el conocimiento adquirido es capaz de ser codificado
con palabras. La delimitación entre los datos, información y conocimiento no
siempre es una tarea fácil (Davenport y Prusak, 1998), los primeros de estos son
considerados como observaciones y aseveraciones independientes de las
personas los cuales al ser consensados entre más de dos personas pueden
generar la información y esta a su vez, como resultado de la reflexión y síntesis,
genera conocimiento, este continuo de datos a conocimiento requiere la
implicación humana conforme avancen los procesos de transformación y
combinación de estos elementos.