la integran, y que las fuentes de aprendizaje organizacional son los diferentes
momentos que provocan el cambio en las organizaciones, es decir: el contexto, los
clientes, los proveedores, su desarrollo evolutivo, su competencia y experiencia,
cartera de clientes, sistemas de información que le pertenecen, número de
colaboradores implicados en la tecnologías de información y comunicación,
cantidad y calidad de ideas innovadoras que son además compartidas entre los
colaboradores, entre otros.
Capital Intelectual
El concepto como tal, considera las capacidades del recurso humano, tanto
intelectuales como aprendidas, es decir: conocimientos, habilidades, aptitudes y
actuares. Se prevé tanto a nivel individual como colectivo y sienta las bases para
la solución de los problemas organizacionales. Varios son los autores que han
aportado al respecto.
El Capital Intelectual se refiere al “saber hacer” de las organizaciones y que se
integra: por el saber de las personas que lo componen, la infraestructura
organizacional que permite el acrecentamiento de este saber y las relaciones con
sus interlocutores que permiten el desarrollo de esta capacidad, es decir, conjunto
de elementos organizacionales (rutinas, procedimientos, sistemas, experiencia,
capacidades, relación con clientes y proveedores) que con carácter estratégico,
influyen favorablemente en la ventaja competitiva de la organización, clasificando
lo anterior en: Capital Humano, Capital Relacional y Capital Estructural (Ugalde,
2011). La siguiente tabla (3), muestra de que manera diferentes modelos
propuestos de Capital Intelectual, estructuran sus modelos.