anterior ha generado un cambio en la dinámica del sector, ya que los productores
agrícolas se enfrentan el reto de ser más competitivos como resultado de la
presión impuesta por el mercado globalizado. En este contexto, la innovación se
ha vuelto un elemento clave para que los productores agrícolas puedan adaptarse
a un entorno más competitivo (Banco Mundial, 2007).
No obstante, la dirección en los trabajos de los sectores industrial y agropecuario
tienen como objetivo último explicar lo que sucede por el lado de la demanda, es
decir, por el lado de los usuarios del conocimiento científico y tecnológico
(Hargadon y Sutton, 1997; Sakakibara y Branstetter, 2003; Roxas, Piroli y
Sorrentino, 2011).
La mayor parte de estos trabajos se centran en evaluar el efecto que tiene la
intermediación en el desempeño de las empresas y/o productores, dado que se
piensa que estos actores tienen la capacidad de transformar el conocimiento en un
producto o servicio nuevo o mejorado para introducirlo en el mercado (Patel y
Pavitt, 1994). De modo que se esperaría que los intermediarios generaran
beneficios para las empresas en términos de desempeño, y que en el agregado
provocase efectos positivos en las actividades productivas de la economía
Mientras que el efecto de la intermediación por el lado de los oferentes de
conocimiento científico y tecnológico no ha sido explorado por la literatura; se
podría pensar que la intermediación al fomentar la vinculación I-P puede estar