son cercanas a la fase de investigación básica; mientras que las últimas son
cercanas al proceso de comercialización. La diversidad de funciones que realizan
los intermediarios es resultado de la heterogeneidad de los actores, el nivel en el
que operan, grado de involucramiento de los mismos en las actividades de
innovación y la complejidad de las tareas que desempeñan (Howells, 2006; Klerkx
y Leeuwis, 2009; Dalziel, 2006).
De lo anterior se deduce que los intermediarios en los procesos de innovación
representan diferentes intereses, por lo tanto un intermediario eficaz debe
balancear y dar forma a los temas centrales de oferta y demanda de conocimiento
científico y tecnológico, lo que implica que debe contar con un conjunto de
habilidades y capacidades únicas (Grigg, 2003; Malone, Robert y Scott-Morton,
2003). El avance observado en el análisis de la intermediación, se debe
principalmente a las investigaciones realizadas en el sector industrial (Stewart y
Hyylaso, 2008; Shohert y Preverzer, 1996), donde se ha enfatizado el papel del
intermediario en la relación de vinculación entre los usuarios y productores de
conocimiento científico y tecnológico.
Aunque, recientemente ha surgido un interés por analizar el problema de la
intermediación en el sector agrícola (Senker y Faulkner, 2001; Cash, 2001; Clark,
2001; Sulaiman y Hall, 2005; Klerkx y Leeuwis, 2008a, 2008b y 2009; Kilelu,
Klerkx, Leeuwis y Hall, 2011; Dhamankar, 2011), ya que este sector se ha
convertido paulatinamente en una actividad más compleja y estructurada. Lo