familias le apuestan a la educación para mejorar las condiciones de vida de las
nuevas generaciones.
Algunos pensadores reconocidos, por ejemplo Bourdieu y Passeron en
La
reproducción
(1970)
,
así como Baudelot
y
Establet en su trabajo
La escuela
capitalista
(1975)
,
han cuestionado la capacidad de la educación para convertirse
en un eficiente vehículo de movilidad social. En ese sentido, en un plano
conciliador Pérez (2001) expresa, que si bien es cierto, la educación no concede
un pasaporte automático a índices más elevados de bienestar social, no puede
discutirse el hecho de que es un elemento necesario en la mezcla de ingredientes
que se han afianzado como medios para transitar a mejores condiciones de vida.
Queda claro que no todos los que poseen grados técnicos o de licenciatura
cuentan con empleo y mejores índices de bienestar, la estadística demuestra
fehacientemente que las posibilidades de una vida más digna mejoran con la
posesión de credenciales académicas. Cifras de la OCDE (2008) confirman que
existe una relación muy clara entre educación y el nivel de ingresos de las
personas. En promedio, a mayores niveles de escolaridad corresponden índices
más altos de bienestar.
Los beneficios de contar con un título de licenciatura van más allá de simplemente
mejorar los ingresos. El crecimiento de la matrícula en educación superior es
calificado como un “proceso de inclusión social” que permite a las personas el
acceso al saber fundado “…a los hábitos de la reflexión y crítica de lo conocido y
establecido, a la habilitación en una parcela del saber humano y fortalecen, por