Por otra parte, en un informe emitido por la Secretaría de Educación Pública y el
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL,
2012), se expresa que no se habían atendido recomendaciones de evaluaciones
anteriores, como las siguientes: la medición del grado de satisfacción de los
beneficiarios y la necesidad de formular planes específicos para el corto, mediano
y largo plazo. Asimismo, reconocen que el problema fundamental del programa es
no haber incrementado los montos de la beca y califican de urgente la necesidad
de hacer “un diagnóstico minucioso para ponderar los montos de la beca con su
poder de compra, si no en el largo plazo las acciones del Programa se verían
comprometidas notablemente” (SEP y CONEVAL 2012, p. 3). Señalan también
que la amenaza principal del Programa se ubica en la falta de presupuesto si se
toma en cuenta el incremento de la población objetivo y el deterioro del poder
adquisitivo de la beca.
Llama la atención las disparidades que se observan en la asignación de los
recursos por entidad federativa. De acuerdo a datos oficiales, una de cada cuatro
becas se entrega a estudiantes del DF, a pesar de que en ese lugar se atiende el
16.7% de la matrícula de educación superior del país. El 25% de estudiantes del
DF son becarios de Pronabes, mientras que en 10 entidades federativas el
porcentaje de atención no llega al 10%. El caso más extremo lo representa Nuevo
León con el 3.6%, le siguen Baja California con el 4% y Morelos con el 5.4%. En
Sinaloa el porcentaje es apenas de 6.7%. Las entidades más favorecidas junto al
DF, son Yucatán (28.6%), Zacatecas (27.4%), Guanajuato (26.9%) y BCS (23.3%)
(Presidencia de la República, 2012).