Página 26 - EDUCACIÓN Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

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Existe una discusión sobre si se puede enseñar o no a ser emprendedor. Drucker
(1986) explicó que el emprendimiento no es magia ni cuestión de genes, es una
disciplina, y como tal puede ser enseñado, como también lo confirma (Ronstadt,
1985).
A partir de este dilema, Freire (2004) resuelve el tema acerca de si se puede
enseñar o no a ser emprendedor explicando que en la persona se pueden
observar tres niveles o capas. El primer nivel o más externo corresponde a los
hábitos técnicos, que son fácilmente modificables. En este nivel entraría todo
aquello que por medio de la educación puede hacerse para que una persona
aprenda a ser emprendedor; por ejemplo, herramientas que le permitan elaborar
un plan de negocios.
En la otra punta está lo más profundo del emprendedor, la capa neuronal de los
talentos inmodificables, que se pueden tener o no. No hay manera de que se
pueda trabajar sobre ello.
En este extremo se consideraría que si una persona no tiene los talentos propios
para ser emprendedor, podrá aprender superficialmente alguna herramienta, pero
nunca será un emprendedor nato, que logra visualizar los problemas y las
oportunidades de la vida real para transformarlos en negocios.