Página 421 - EDUCACIÓN Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

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La representación gráfica de estos modelos se conoce como diagrama de
trayectorias, ya que es posible apreciar las relaciones entre las variables latentes
y manifiestas. Estas trayectorias se integran en forma matemática en los Modelos
de Ecuaciones Estructurales. La estimación matemática de estos modelos se
puede realizar a través de dos enfoques: el basado en covarianzas y el basado en
varianzas. Este último enfoque, que se fundamenta en el uso de la técnica de
Mínimos Cuadrados Parciales, es el utilizado por el IMSU, ya que su objetivo
consiste en predecir el comportamiento de modelos complejos o ayudar a construir
nueva teoría (Henseler, Ringle, & Sinkovics, 2009).
La metodología del IMSU comprende las siguientes etapas:
1) reconocimiento del estado del arte sobre indicadores nacionales
que evalúan la satisfacción de los usuarios, mediante modelos de
ecuaciones estructurales; 2) desarrollo de un estudio cualitativo; 3) diseño
del modelo de evaluación para medir la satisfacción y plantear hipótesis
sobre sus causas y efectos; 4) diseño del instrumento de medición; 5)
aplicación de una prueba piloto; 6) diseño de la muestra; 7) recolección de
datos; 8) estimación del modelo de ecuaciones estructurales, y 9)
comparación entre estudios de caso” (Lobato, Rivera, Serrato, Gómez, &
Brun, en publicación).
El grupo de investigación del IMSU desarrolló su metodología inicialmente
para el sector gubernamental mexicano, sin embargo gracias a su puesta a prueba
en empresas privadas, empresas sociales e instituciones de educación superior,
se pudo comprobar que la metodología es confiable para evaluar otros sectores.