cómo se transmite esa cultura y qué repercusiones tiene fuera de sus fronteras.
Aún más, se pudiera a decir que en los tiempos futuros, la universidad, en un
sentido no sólo metafórico, no debería tener fronteras sino que debería solaparse,
completamente con el entorno que la envuelve. Aspecto que puede darse en la
transmisión de ciertos contenidos pero que será improbable como institución por la
función social seleccionadora que le demandará ese futuro. Cuando analizamos la
institución universidad para analizar el contexto en el cual se origina la formación,
no cabe pecar de ingenuidad, somos conscientes de que el modelo de sociedad
determina el tipo de universidad, y a la vez, a la universidad se le pide que
colabore en la producción y en la reproducción del sistema social, de esa tradición
acumulada, en la producción y reproducción de la ciencia y de la cultura
(Imbernon, 1999).
El ámbito universitario ha sido siempre cuna de ideas, proyectos y alternativas
para temas que se instalan en las sociedades o en ámbitos específicos de ésta, y
requieren de cierto marco de pensamiento para utilizarlos mejor. En el caso de la
Responsabilidad Social, la universidad cumple un rol fundamental en la
investigación de las políticas para llevar adelante, y en el diseño de campos de
acción para incursionar, o bien en el análisis de los marcos establecidos para
proponer soluciones alternativas. Si bien la tarea llevada adelante por las distintas
fundaciones proporciona a los estudiosos una amplia perspectiva del manejo e
implementación de las acciones de Responsabilidad Social, la universidad provee
al sector datos y estudios que se transforman en complementos ideales del trabajo