desarrollarán en su vida laboral por ello podemos hablar de Responsabilidad
Social Universitaria. La concreción de la responsabilidad social de las
universidades en el siglo XXI va a depender, por un lado, de cómo se defina su
misión y, por otro, de los problemas que enfrente la sociedad en la cual ellas
operan. Es preciso analizar a la Responsabilidad Social Universitaria en términos
de gestión de impactos con la finalidad de asegurar la necesidad de que las
acciones sociales emprendidas tengan un real impacto en la mejora de la
formación y producción de conocimientos. Plantear la Responsabilidad Social
Universitaria en estos términos de gerencia, tiene la ventaja de que permite
colocar la responsabilidad social en el seno de la estrategia universitaria, y no
como un mero proyecto social. La universidad tiene como prioridades y objetivos
por el simple hecho de existir en un entorno, el fin de servir a su comunidad y
entorno y no sólo servirse de ella (Martí et al., 2008).
La universidad, como organización, es un escenario para potenciar recursos
humanos y sociales, además de promocionar profesionales socialmente
responsables en un mundo en el que cada vez hay nuevas necesidades. En
consecuencia, la universidad tiene que implicarse en una formación que responda
a dichas necesidades, a través de la docencia, la investigación, la vinculación al
medio y la gestión universitaria. En los últimos años, las universidades están
llevando a cabo numerosas acciones en los diferentes ámbitos. La dificultad radica
en que tales acciones suelen desarrollarse de manera independiente, por
unidades específicas de gestión, sin coordinarse bajo un marco común de gestión,