Si el valor de uso de alguna mercancía va en función de sus cualidades
materiales, y estas pueden ser utilizadas para diferentes cosas, la utilidad de las
cosas no solo es material sino social.
Pero Marx menciona, la doble vida de las cosas no es armoniosa; es decir, las
cosas como tal, tienen la finalidad de satisfacer necesidades mientras que las
cosas como mercancías, tienen la finalidad de venderse y generar ganancias; por
ello, Marx enfatiza que el valor de uso va en segundo lugar, es decir, antes de
sacar provecho del valor de uso de una mercancía primero hay que comprarla, de
otra forma habría venta, posesión de la mercancía y tampoco habría uso.
Como valores de uso, las mercancías representan, ante todo, cualidades
distintas; como valores de cambio, sólo se distinguen por la cantidad no
encierran por tanto, ni un átomo de valor de uso (C. Marx, 1999, p. 5).
La relación del valor con la producción
Si las mercancías se intercambian por proporciones establecidas, es el tiempo de
trabajo lo que rige el cambio de una cosa a otra; de esta manera, las mercancías
se distinguen porque tienen diferentes cualidades materiales, tomando en cuenta
que tienen en común el tiempo de esfuerzo humano para producirlas, esta
característica del trabajo de producción es llamada por Marx, “trabajo humano
abstracto” (C. Marx, 1999, p. 6).
Entonces, si se contempla que el producto va en función del tiempo de trabajo
necesario para producirlo, se podría pensar erróneamente que trabajar más lento