pirotécnica en Colombia no ha tenido el apoyo necesario para su desarrollo; al
contrario, ha estado inmersa en una serie de problemas que perjudican social y
económicamente la vida de quienes se ocupan en esta labor. Es preocupante, en
primer lugar, el alto grado de informalidad existente en este sector, ya que de
acuerdo con declaraciones de Andrés Carvajal, vocero de FENALPI (Federación
Nacional de Pirotécnicos) para el periódico ADN (2013),más de 18 mil familias
producen y comercializan productos pirotécnicos en la clandestinidad y solamente
161 empresas se encuentran registradas en las Cámaras de Comercio, lo cual
hace que estos actores queden desprovistos de capacitación, control en la
producción y que, posteriormente, aparezcan inconvenientes en cuanto al uso de
dichos productos, dada su baja calidad, en algunas ocasiones, así como del
mercado negro generado.
Ligado a este último asunto, es imperioso decir que uno de los aspectos más
relevantes relacionado con la utilización de artículos pirotécnicos es el elevado
grado de accidentalidad, pues de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Salud
(2005-2013), desde el 2005 se presentaron bajos incrementos del número de
lesiones por pólvora, pero en el 2009 estos pasaron de 564 a 2946 casos,
teniendo un incremento del 422.33%. Aunque en el periodo siguiente, estos
disminuyeron, después siguen ascendiendo de manera constante, y si bien la cifra
no es tan alta como para el año 2009, se evidencian 1473 lesiones en 2013.
Es bastante polémico el hecho de que, tanto la prensa como las autoridades, se
interesen por el tema sólo en diciembre, conforme se presenta el mayor número
de quemados en esta temporada (INS, 2013) y el resto del año la actividad