realizan cuando el trabajador es de corta edad y no se ha vinculado en algún taller
de esta índole. Para ello, el aprendiz es involucrado al inicio en labores que no
impliquen el manejo de explosivos, puesto que sin el conocimiento adecuado,
puede poner en riesgo su vida y la de los demás. Siendo entonces, el alistamiento
del chin para fabricación de castillos, los oficios de elaboración de la caja del
trueno para el volador, de los tubos de papel para la lucería, del tubo para el
arranque, los primeros procedimientos en los que se desempeña. Posteriormente
el dueño de la empresa, enseñara a pisar los tubos del arranque a su alumno,
teniendo vigilancia constante sobre su desempeño hasta que éste adquiere la
experiencia suficiente. De tal manera, que en el desarrollo de las distintas
actividades se terminan por especializar en algunas de ellas.
Es imperioso resaltar que para las personas relacionadas con la pirotecnia, la
experiencia y prevención se convierten en el mejor seguro, ya que no se
encuentran aseguradas al Sistema de Protección Social, pues afirman los
microempresarios ninguna aseguradora se compromete con este tipo de trabajo
por el alto riesgo que involucra. Además los dueños expresan no incurrir en tal
“gasto” porque las contrataciones que se efectúan son de forma esporádica por
determinado lapso de tiempo, conforme la temporada y producción lo ameriten;
estableciéndose previamente con los empleados de modo verbal cuánto se le va a
pagar y por cuánto tiempo debe trabajar. Acerca de los salarios se halló que se
acostumbra a remunerar por destajo, teniendo en cuenta el proceso que deba
desarrollar el empleado. Así, la unidad que se mide es principalmente la cantidad
de gruesas producidas, que corresponden a doce docenas de voladores