Página 297 - MYPIMES Y EMPRESA FAMILIAR

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A.
Familia y socialización
El desarrollo de todo ser humano se gesta a partir de su nacimiento dentro de un
espacio sociohistórico determinado con base en la unión biológica de dos células;
de tal forma que, dicha unión se gesta en un momento y una cultura específica; es
decir, una nueva persona y su existencia es establecida, en gran parte, directa e
indirectamente antes de su nacimiento (Caruso, 1987) que lo introduce a una
realidad social; en este sentido, y si visualizamos la importancia que tiene la
familia sobre este hecho fundamental, observamos que el individuo no existe en y
por sí, sino con base en un entramado de interacción que para llegar a ser un
individuo necesita la socialización para vivir y desarrollarse (Caruso, 1987).
El desarrollo de la nueva persona inicia con la familia, es ella quien funge como la
primera unidad social que delimita ciertos comportamientos cuya condición de
existencia y de reconocimiento se sustentan en su origen cultural (López, 2010);
es decir, a partir de su conformación y de las formas de intercambio e interacción
con otros grupos que se basan en mandatos y obligaciones sociales
históricamente determinados y asumidos. El nacimiento de una nueva vida no
comienza desde un punto cero, ésta se inserta en un contexto determinado con
relaciones sociales y de producción específicas que delimitan roles y formas
específicas de convivencia (Jelin, 1984).
Bourdieu, (1997) explica que el proceso de socialización es a través de la
inculcación, un elemento constitutivo del
habitus
que se fundamenta como una ley
tácita de la percepción y de la práctica de los consensos a cerca del sentido del
mundo social. La familia es un espacio en el que se configuran percepciones