Blázquez, Dorta y Verona (2006) mencionan que el crecimiento empresarial se ve
influenciado por factores tanto internos como externos. Dentro de los factores
internos hace referencia a la edad y tamaño, la motivación, la estructura de
propiedad, la gestión del conocimiento, y dentro de los factores externos subdivide
su clasificación en factores externos relativos al entorno sectorial y factores
externos de nivel superior o macro entorno; en el primero engloba a los
competidores, los clientes y los proveedores, y en el segundo la demanda, las
mejoras tecnológicas, la accesibilidad a créditos privados y el apoyo
gubernamental.
Según Vallés (2005) y en acuerdo con los autores antes citados, las PyMES son
las más vulnerables en la búsqueda del crecimiento, puesto que se ven más
restringidas al momento de buscar financiamiento para realizar sus operaciones,
quedándose en su zona de confort. El no arriesgarse en invertir por temor a perder
su capital evita el aprovechamiento de oportunidades de crecimiento y expansión
en el mercado. En palabras de este autor “un crecimiento económico no tiene
sentido sin un crecimiento empresarial”, cita que hace referencia a la realidad de
las empresas en crecimiento con miedo a capitalizar oportunidades. En su
mayoría los autores utilizan variables distintas para medir el crecimiento
empresarial, sin embargo, coinciden en que son factores tanto económicos como
financieros los determinantes del crecimiento empresarial.
Una de las variables económicas son los ingresos por ventas, como el indicador
más adecuado para medir el crecimiento de una empresa, debido a que en los
informes anuales este indicador es el más utilizado por los directivos ya que sirven