La demanda y oferta de productos y servicios en el mercado son cambiantes.
Unas empresas viven más que otras, cada día surgen riesgos, nuevos retos que
ponen a prueba la supervivencia de las empresas y su habilidad para evolucionar,
(De Geus, 1998). De ello se desprende el interés de analizarlas causas que
expliquen por qué hay empresas que destacan en su sector por el hecho de
sobrevivir a través de los años.
El tema sobre crecimiento empresarial donde las PyMES buscan trascender y
evolucionar y las grandes buscan mantenerse estables. Pero para que eso suceda
dependen de varios factores que les permitan a los empresarios tomar decisiones
para implementar estrategias, las cuales las lleven a lograr dicho objetivo. Dentro
de los indicadores más utilizados en la medición del crecimiento, según García y
Romero (2010), destacan el valor de mercado, el número de empleados, las
ventas, el valor de la producción o el valor añadido.
Por su parte, Hernández (2001) vincula el crecimiento empresarial con la
modificación de la empresa a nivel estructural o al incremento de su tamaño.
Aguilera, (2010) atribuye el crecimiento de la empresa a la dirección estratégica,
pues la considera una guía para el cumplimiento de los objetivos organizacionales
necesarios que impulsan y orientan a esta a evolucionar. Por otro lado López y
Contreras, (2009) argumentan que el crecimiento se debe a una orientación
emprendedora dado que, a través del análisis proactivo del entorno, la empresa
puede tener una ventaja para detectar oportunidades que la competencia no ha
percibido, y de esta manera generar innovaciones constantemente.