La claridad previa sobre los mecanismos para la elección de un sucesor y la
necesidad de preparar a quien ha de asumir el control de la empresa son factores
que se han planteado teóricamente para garantizar la permanencia de las
empresas de familia y para evitar sus problemas de agencia. En este sentido, se
observaron dos enfoques: en unos casos, los fundadores no permiten la
participación ni la vinculación de sus descendientes a los procesos empresariales.
En otros, se busca la vinculación de los hijos desde edades tempranas a las
actividades relacionadas con la firma.
La vinculación desde edades tempranas se encuentra en algunas afirmaciones
hechas por los entrevistados:
“Mi hermana y yo empezamos a trabajar con mi papá cuando
estábamos estudiando. Al principio, fue un poco difícil porque él quería
controlar todo. Pero ya hoy es distinto. La empresa está en cabeza mía
como presidente de la Junta Directiva. Mi hermano trabaja la parte
financiera. Mi papa sigue manejando algunas cosas y mi hermana
montó su propia empresa” (J. P., 15:7).