“La educación es de suma importancia, porque ayuda conocer los riesgos,
contribuye a establecer estrategias de consumo y con ello asegurar el cuidado del
dinero”. Los datos publicados por (Fernández, 2010).
La planeación de las finanzas personales no es más que el desarrollo y
cumplimiento de un plan completo que ayude a las personas a alcanzar algunas
metas financieras específicas. (Klosowski, 1991).
La gestión integral de la riqueza de las familias se puede definir, de esta manera,
como la selección de aquellas estrategias e instrumentos de inversión, ajustadas
al perfil de riesgo del individuo y óptimas desde el punto de vista financiero y fisca,
adoptadas con el objetivo de dar respuesta a las necesidades financieras de los
individuos y alcanzar los objetivos de conservación y transmisión patrimonial
deseados. (Ruiz, &Berges, 2002, p.10).
Se define “cultura financiera” como “el conjunto de conocimientos, prácticas,
hábitos y costumbres que cada individuo posee para administrar, incrementar y
proteger su patrimonio en las diferentes etapas de su vida” (Amezcua, 2014).
Un factor clave que contribuye al desarrollo de la cultura financiera de la población
es la “educación financiera”. Para la Organización para la Cooperación y
Desarrollo Económico (OECD) “la educación financiera es el proceso mediante el
cual los individuos adquieren una mejor comprensión de los conceptos y productos
financieros y desarrollan las habilidades necesarias para tomar decisiones
informadas, evaluar riesgos y oportunidades financiera, y mejorar su bienestar”
(OECD, 2005, p.13).