Página 114 - SUSTENTABILIDAD Y RESPONSABILIDAD SOCIAL

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“identidad” de un objeto está constituida por las notas que lo singularizan frente a
los demás y permanecen en él mientras sea el mismo objeto.
Agrega que el individuo tiene, a lo largo de su vida, muchas representaciones de
sí, según las circunstancias cambiantes y los roles variados que se le adjudican.
Se enfrenta, de hecho, a una disgregación de imágenes sobre sí mismo; un factor
importante de esa disgregación son sus relaciones con los otros. En la
comunicación con los demás, éstos le atribuyen ciertos roles sociales y lo revisten
de cualidades y defectos. La mirada ajena les determina, les otorga una
personalidad y les envía una imagen de sí mismos. El individuo se ve entonces a
sí mismo como los otros lo miran. Además, el yo forja un ideal, se ve como
quisiera ser. Ante esta dispersión de imágenes el yo requiere establecer su
unidad, integrarlas en una representación coherente.
Entonces, puede entenderse por “identidad” esa representación unitaria de sí
mismo. La búsqueda de la propia identidad se conoce así, como la construcción
de una representación de sí mismo que establezca coherencia y armonía entre
sus distintas imágenes. Esa representación trata de integrar el ideal del yo, con el
que desearía poder identificarse el sujeto, y sus pulsiones y deseos reales. En la
afirmación de una unidad interior, que integre la diversidad de una persona, en la
seguridad de poder oponer una mirada propia a las miradas ajenas, el sujeto
descubre un valor insustituible y puede, por ende, darle un sentido único a su vida.
Es de esta forma que entiende la identidad como una construcción social, que está
mediada por la percepción de la propia persona y su interacción con los demás,