individuos de la misma especie, que conviven al mismo tiempo y en el mismo
lugar, se conoce como población y, diversas poblaciones en convivencia,
conforman una comunidad. También se encuentran los componentes
denominados abióticos, que son todos los demás elementos que se requieren
para mantener las condiciones de vida como el espacio y la luz, entre otros; la
interrelación de estos factores es permanente. (Fernández y Saavedra, 2010).
Cabe mencionar que para efectos de comprensión analítica se ha esquematizado
a la sociedad como “fuera” del ecosistema. Así, en el sistema social se tienen
como base los actores, es decir las personas desempeñando diferentes funciones,
las organizaciones y las instancias de distintos niveles, todo ello mediado por un
marco cultural y normativo.
Las relaciones se identifican en las conexiones: el ecosistema otorga diversos
servicios, es decir una serie de beneficios que las personas obtienes de éstos; a
su vez el sistema social incide en los ecosistemas básicamente de dos maneras
con las llamadas acciones humanas que se refieren a las actividades tales como
la pesca, ganadería, agricultura, etc. Y las denominadas intervenciones, que son
prácticas tales como la restauración o conservación de los sistemas ecológicos.
Como puede apreciarse se encuentran en constante interacción y
retroalimentación, si bien en la mayoría de los casos la incidencia de los seres
humanos en los ecosistemas se orienta a la obtención de satisfactores, de allí que
el manejo de los recursos se convierta en una categoría de análisis en este
contexto.